El objetivo de este blog es anexar y compartir los trabajos más relevantes para así formar un portafolio digital.
Acerca de mí
- Quetzalli Goretty
- Viajando a mundos extraordinarios a través de las letras...
lunes, 22 de febrero de 2021
sábado, 13 de febrero de 2021
viernes, 11 de diciembre de 2020
Cuento navideño.
Una navidad
con Mamá.
Comenzaba un nuevo año, nuevas metas y nuevos sueños por cumplir. Todo
parecía ser que sería un año estupendo, lleno de bendiciones y experiencias
inolvidables que se vivirían en el transcurso del año. Es cierto, todo parecía
ir muy bien, la vida me sonría junto a todos mis seres queridos, dándome esa
paz y ese calor en el corazón al saber que estoy rodeada de personas magnificas
en mi vida. A inicios de este 20 20 mi vida solía muy ser normal, salir por las
calles y tomar aire refrescante para mis pulmones, saludar a las personas y
regalar un abrazo cálido a todos aquellos viejos amigos, familiares y conocidos
que después de cierto tiempo volvimos a cruzar caminos. Gozar de los pequeños placeres que me ofrece el mundo, ir
a tomar una refrescante y deliciosa cerveza o un delicioso café en compañía de
aquellos amigos que siempre han estado para curar mis heridas, sentados en
aquella banqueta la cual se acompaña de deliciosas sonrisas y chistes que
aligeran el peso del alma, disfrutando de la compañía y el amor recíproco que
se siente al lado de todos ellos, disminuyendo por completo las penas y tristezas que en ciertas
ocasiones se presentan en el camino.
Yo en ciertas ocasiones me preguntaba que si alguna vez en mi vida
tendría que pasar por acontecimientos históricos o algún otro hecho que
marcaría mi vida por completo… Era mi último semestre en preparatoria, tenía
que disfrutar por completo aquellos últimos días en aquel salón de clases que
durante 3 años se convirtió como en mi segunda casa, hasta que llegó el día que
se presenta una noticia que se volvió sumamente impactante a nivel mundial, se
decía que en alguna parte del mundo se había desarrollado un virus que se
desconocía por completo y estaba ocasionando la muerte de varias personas.
Después de aquella noticia las escuelas, centros comerciales y todo aquello que
parecía que nunca cerraría, lo estaba haciendo, pues un temor enormemente se estaba generando
en todas las personas así que tristemente el ciclo escolar se tuvo que hacer en
casa.
Más de 4 meses de aquella noticia, miles de personas han fallecido a
causa de ese invisible y espantoso virus, dejando así miles de familias incompletas, muchísimos
planes sin cumplir y fiestas tristes por aquella falta de ese ser que tuvo que
partir. Y pensar que nunca llegaría a nuestra puerta o algún ser cercano a
nosotros, creyéndonos inmunes y sintiéndonos inquebrantables ante tal hecho,
hasta que toca a nuestra puerta.
26 de octubre del 2020, fecha que transformo por completo mi vida, planes
y manera de ver las cosas, gracias a aquel virus que estaba llegando a
desordenar todo por completo.
La navidad estaba tan cercas, las casas de fuera estaban llenas de alegría,
adornadas con sus hermosas luces y con un pino lleno de bellos adornos. Que
tristeza tan profunda sentía por pensar que no lograría colocar aquel pino que
por durante tantos años alumbraba y llenaba de colores cada rincón de la casa,
aquella estufa que calentaba un delicioso ponche que envolvía con su rico olor
toda la casa y lo más importante, mi familia reunida en aquella mesa compartiendo
y dándole gracias al creador por que las dulces manos de mi madre había cocinado
un banquete delicioso para todos. Mis lágrimas rodaban sin parar después de
aquel triste pensamiento que invadía mi cabeza por completo, haciéndome sentir tan
débil.
Mi mamá logra observar mis lágrimas y pregunta ― ¿Qué es lo que pasa?, ¿Por qué lloras?―,
con un nudo en mi garganta respondo aquellas pequeñas preguntas ―Nada, solo
cosas que me ponen un poco triste―,
inmediatamente salgo de aquel pequeño cuarto que parecía ser el mismísimo
infierno.
Paso un mes por completo poco a poco las cosas
mejoraron y la alegría estaba volviendo por fin a gobernar de nuevo la casa. Mamá
se levantó por fin de aquella cama que parecía ser una tumba en vida, sus ojos volvían a tener ese color verde y
brillaban tanto que le daba una infinita paz a mi alma. Colocamos aquel pino, llenándolo
de adornos preciosos y luces que volvían a alumbrar la casa debo de confesar
que me sentía tan feliz, tan completa, pues el adorno más bello y la luz que la da
vida a nuestras vidas, estaba sonriendo y volviendo a tener esa magia que no
tiene explicación.
Sonría tanto por ver aquel pedacito de luz que
se encontraba a un lado de mí y diciendo ― Te amo, nos ha quedado hermoso el
pino― mi corazón estañaba de emoción y un sin fin de sentimientos me invadían
por completo.
Solo deseo que los regalos que reciba esta
navidad, sea la salud para todas las personas que están pasando por esta o
alguna otra situación tan horrible, que las oraciones se eleven hacia el cielo
y les brinde la sanación a cada uno de los enfermos . Que el nacimiento del
niño Dios vuelva a nacer en cada uno de esos corazones que se encuentran tristes,
en aquellas familias desunidas y que el amor los transforme.
Que los adornos más bellos sean las sonrisas que les brinden sus familias y que la luz que brille tanto sea la de cada uno de sus corazones, que no importa lo que haya encima de la mesa y los regalos debajo del pino pues hay cosas más importantes como la salud y el amor, que eso no se compara con ningún regalo material.
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viernes, 4 de diciembre de 2020
martes, 1 de diciembre de 2020
Fichas Bibliográficas.
Fichas bibliográficas.
Libro: El principito.
Autor: Anotine De Saint- Exupery.
Edición: Primera.
Publicación: México
Editorial: Editora Latino Americana, S.A
Año: 1998
Páginas: 99
Este libro me
ha dejado el sentido de la vida, que es el amor y la amistad al igual la
d, el tiempo y la entrega hacia las
personas que queremos.
Y que a través de los niños podemos observar
todo aquello que nos separa por estar enfocados en nuestra vida de “adultos”.
La lección de la fuerza y transcendencia
cósmica que podemos lograr gracias a lo frágil que nos hace amar a alguien,
dedicarle de nuestro tiempo y hacernos responsables de ese otro ser y
someternos a ellos desde ese amor que
les tenemos que permanecer intacto en tiempos de egoísmo, soberbia y vanidad.
Que los niños tienen más sabiduría de la cual imaginamos y que nos dejan
grandes lecciones.
Libro: El caballero de la armadura oxidada.
Autor: Robert Fisher.
Edición: Primera.
Editorial: Ediciones Obelisco.
Publicación: México.
Año: 1987
Páginas: 93
Este libro me enseñó una gran metáfora de la
armadura; es lo que usamos para protegernos y aislarnos, convirtiéndose así en
nuestra propia prisión. Esa sensación falsa de seguridad que se produce por
falta de ausencia sobre la reflexión sobre nuestra propia vida, nuestras
virtudes y sobre todo nuestros errores.
Ese error o comodidad de asignarles a los
demás la aceptación o motivación, en lugar de buscar las de nosotros mismos que
nos hace ser auténticos, esa lucha que tenemos internamente que después nos
hacen liberar ese ser poderoso y autentico que somos.
Libro: Volar sobre el pantano.
Autor: Carlos Cuauhtémoc Sánchez.
Edición: Primera.
Editorial: Ediciones selectas Diamantes.
Publicación: México.
Año: 2004.
Páginas: 192.
Este libro me ayudo bastante con la
superación personal, los temas que aborda principalmente son: soledad,
pandillerismo, violación, alcoholismo, drogadicción, asertividad, embarazo no
deseado, adopción, maltrato familiar, incesto, ataques, burlas y otros…
Son problemas que en la actualidad se
presentan muchísimo y por falta de valentía es muy fácil caer en ellos, y aquí
nos cuenta experiencias personales acerca de todo eso, hace reflexionar y saber
que podemos salir de lo más profundo.
Libro: El buscador.
Autor: Miguel Angel Tenorio.
Edición: Segunda
Editorial: Claudia Reyes Flores.
Publicación: México.
Año: 1999
Páginas: 120.
Este libro está compuesto por 8 historias
diferentes pero cada una de ellas se te quedan en la piel incrustadas,
historias sumamente tristes pero con un objetivo principal, reflexionar sobre
la vida y superación personal.
Cada capítulo me ha dejado un marca y una
enseñanza, el dolor lo podemos transformar en arte, escritura, pintura y un sin
fin de cosas. El autor de este libro, su dolor por el suicidio de su hermana lo
transformo en conferencias internacionales, libros, platicas que han rescatado
a miles de personas de las garras del
suicidio, ha cumplido con la promesa que le hizo a su hermana en aquel panteón
que era hacer concientización de esta terrible situación.
Hay que dejar nuestro legado, nuestra marca
pero sin necesidad de alguna tragedia que lo haga historia.
Libro: Una navidad diferente.
Autor: María del Refugio Sandoval Olivas.
Edición: Primera.
Editorial: Sispro.
Publicación: México.
Año: 2019
Páginas: 133
Un pequeño cuento que nos inspira y nos
recuerda lo hermoso que es la navidad, lo importante de compartir y el estar
con la familia.
Que no importa la espera durante 11 meses sin
ver a nuestros familiares lejanos, al llegar navidad todas las penas se hacen
chicas y la felicidad se agranda. La temporada hermosa de invierno donde el
pueblo se llena de nieve y se viste de blanco, el olor a ponche que envuelve el
hogar y con el pino que alumbra con sus lindas dulces, que hermosa es la
navidad.
martes, 24 de noviembre de 2020
Cuento: EL MIEDO ME HIZO FUERTE E INQUEBRANTABLE.
El miedo me hizo fuerte e inquebrantable.
Era un lunes por la
mañana y la alarma sonó –Tin,ton, tin, ton- recuerdo que desperté y lo primero que
mire fue un hermoso amanecer, lleno de luz y escuchaba cantar a los pájaros que
volaban muy cercas de mi ventana, sabía que sería un buen día.
Me levanté de la cama
y me dirigí a tomar una ducha para luego portar mi uniforme y dirigirme a la
escuela. Mientras tomaba mi ducha escuchaba canciones, esas que tan buen de
humor me ponen y disfrutaba de mi baño mientras pensaba en que hoy vería a mis
amigos después de un largo fin de semana.
Salí de mi baño y
volteé a ver mi reloj, marcaban las 7:40 a.m. e inconscientemente grité:
¡Maldita sea, llegaré tarde a la escuela!, salí rápidamente del cuarto tomando
con gran apuro mi mochila, despidiéndome de mamá mientras ella decía: “Con
cuidado hija, que te vaya bien , te amo”, salí de casa a paso veloz con
dirección hacia a la escuela y al mismo tiempo apreciaba un poco de esa hermosa
mañana que el Señor me había regalado, saludando a los perritos que me
encontraba en mi camino.
Por fin llegue a mi
destino, salude a mis buenos amigos y platicamos un poco en lo que esperábamos
la llegada del profesor al aula. Se
terminaron las clases, me despedí de mis amigos diciéndoles: “Que tengan buen
día, nos vemos mañana”, di la vuelta y comencé a caminar hacia mi casa con una
gran sonrisa en mi cara pues había sido un excelente día en la escuela. Llegué
a casa y mamá como siempre, me esperaba con una gran sonrisa acompañada de un
fuerte abrazo y con un olor estupendo de comida que hacía que mis tripas
enloquecían.
Mientras comía en
compañía de mi familia, platicábamos de viejos chistes, algún chisme nuevo, el
cómo nos fue en la escuela o simplemente de algún recuerdo viejo que aún nos
causaba risa como el primer día, al terminar de comer me dispuse a lavar los
platos que se habían ensuciado para luego tomar un pequeño descanso y comenzar
a hacer mis tareas
Se llegó la noche, era
hora de dormir para así poder descansar un poco más y retomar nuevas fuerzas
para al siguiente día, recuerdo que me acosté agradeciendo por todo lo bueno
que pase, estaba muy contenta pues mi día fue estupendo aunque en la mañana se
me hizo tarde un poco y reí de todo las ocurrencias que pase en la escuela, me
dispuse a tomar mi siesta y saber que el día siguiente sería igual o mejor que
este.
Al día siguiente
volvió a despertarme mi alarma solo que en esta ocasión no se me hizo tarde,
con mucha tranquilidad nuevamente comencé a prepárarme y mire mi calendario,
estábamos a punto de terminar el mes de noviembre y estaba muy feliz pues se
venían fechas importantes como lo son la navidad, año nuevo y esas fiestas
importantes que disfruto gozar en compañía de mis seres queridos. Total, me
dirigí a la escuela y básicamente sucedió lo mismo que un día anterior, llego
nuevamente la noche y ansiaba poder dormir pues había sido un día cansado y un
dolor de cabeza me había acompañada toda la mañana, realmente no lo preste
atención pues era un dolor común pero realmente no sabía lo que me depararía
ese dolor de cabeza…
Por fin llego el viernes y yo seguía teniendo
esos dolores de cabeza cada vez más fuertes y ahora estaban acompañados de un
fuerte dolor de espalada, así que decidí platicarle a mi mamá a lo que ella
dijo que el día siguiente iríamos de inmediato al hospital.
Fue un domingo 29 de
noviembre cuando comenzó todo esta terrible pesadilla, fue ahí donde más de 20
doctores de todo tipo de especialidad, me
checaron y ninguno podía decirme con exactitud qué es lo que yo tenía, me
sentía desesperada y con mucho miedo pues nadie me aseguraba que yo no estaba
en riesgo. Mi madre con su voz un poco quebrada y asustada les preguntaba:
“¿Qué es lo que pasa?, ¿Por qué nadie nos dice nada?, a lo que un doctor muy
amable y con un poco de afecto respondió a la inquietud de mi madre: “No pasa
nada grave señora, solo necesitamos más estudios porque no podemos saber con
exactitud qué es lo que le pasa a su hija”.
Pasaron las horas y yo
sentía que el tiempo iba despacio, tomando su propio ritmo y con una angustia
acompañada de mi madre sujetándome tan fuerte de mi mano me decía: “Calma hija,
todo estará bien veras que en unas cuantas horas más iremos a cenar una comida
riquísima que preparare para toda la familia”. Mi madre siempre sabia como
controlar mis miedos, pues siempre ha sido mi mayor apoyo desde que papá ya no
se encargaba de la casa, ejerciendo su papel como una guerrera luchando contra
toda marea.
Llego ese doctor que
desde un inicio se presentó muy amable y muy generoso, se acercó y nos dijo:
“Tengo noticias y honestamente no son muy buenas, entre todos los doctores optamos
por hacerle una biopsia a su hija”, mi mamá sorprendida por no saber qué era
eso, le pregunto y el doctor nuevamente le respondió-“Una biopsia es una
pequeña abertura que le haremos del lado izquierdo de su cuello ya que es ahí
donde se le ha desarrollado una pequeña bolita que nos causa bastante
miedo, para así poder hacer los estudios
y saber qué es lo que pasa”-, -“así que por el momento solo le daremos un
pequeño medicamento en lo que ustedes pagan para poder hacer ese estudio”-.
Tanto como mi madre y yo quedamos totalmente
impactadas, dimos las gracias y salimos tan apresuradas llamando y
avisando de lo que había pasado,
En el camino hacia
casa entre medio de la oscuridad solo pasaba por mi mente todas esas palabras
que había dicho aquel doctor, una por una y cada vez me costaba más entender
que quizá mi vida estaba en riesgo ya que vi ese miedo en los ojos del doctor.
A la mañana siguiente
después de pasar un día muy triste una noche anterior, pensando en que si
tendríamos ese dinero para poder hacer ese estudio que tanto miedo le tenía,
cuando de pronto el sonido de la puerta de mi cuarto interrumpió esos
pensamientos que pasaban rápidamente por mi mente de pronto voltee, era mi mamá
que estaba a un lado de ella y puede ver que tenía el dinero. Salimos con
dirección al hospital y con una pequeña oración al entrar para pedirle al
creador que todo estuviera bien. Me hicieron el estudio y no puedo negar que me
sentía muy asustada. Al tercer día llegaron los resultados ya que tuvieron que
volver a pagar para que los entregaran más rápido, pero aun si tuvimos que
esperar algunos días para que un doctor especializado pudiera darles lectura.
Día 5 de diciembre del
2016, fecha que siempre existirá en mi memoria…
Recuerdo que tuvieron
que trasportarme a otra ciudad en ambulancia por parte del hospital para que
ahora si pudiéramos saber qué es lo que pasaba y saber esos resultados que
desde un inicio yo te tenía miedo de saber. Al entrar a un nuevo hospital hacia
que mis miedos crecieran un poco más y mi mama nuevamente estaba ahí para
controlarlos. Nos recibió la doctora que era la encargada de estar con nosotros
y darle lectura a mis estudios, cuando esta se disponía a leerlos puedo
recordar con exactitud cada uno de sus gestos en su cara, con expresiones de
asombro y me dirigía la mirada un tanto nerviosa, rápidamente me di cuenta que
efectivamente nada estaba bien.
-“Diana, ya tienes 14
años, edad que es suficiente para saber qué es lo que pasa. Tienes Cáncer y va
avanzando muy rápido, necesitamos empezar con urgencia un tratamiento”-, al
terminar de escuchar esto me quede totalmente en blanco, sin reacción alguna. Mientras que mi mamá en compañía de mi papá,
lloraba y le pedía a la doctora que le dijera que era una pequeña broma, que
los estudios quizá estaban mal.
Pasaron los minutos y
yo seguía sin procesar aquellas palabras que habían salido de la boca de la
doctora que fueron muy claras y directas, esas palabras que no voy a olvidar
nunca.
Después de muchos
minutos después de aquella tremenda noticia, caí en cuenta de lo que estaba
sucediendo. ¡TENIA CÁNCER!, y miles de preguntas comenzaron a surgir dentro de
mi cabeza, ¿Cuánto tiempo me queda?, ¿Me iré a morir tan joven? Y un sin fin de
preguntas.
Salimos del hospital,
nadie hablaba en el camino pues era un momento tan doloroso para todos, como
que es de un día a otro tu vida puede cambiar en cuestión de segundos y una
nueva enfermedad que puede ser mortal estaba invadiendo todo tu cuerpo.
Pasaron los días y la
mayoría de las personas me decían el típico “Échale ganas”, “todo va a estar
bien”, “No te preocupes, tú puedes con esto”. Como todo iba a estar bien, tenía
cáncer y toda mi adolescencia se me estaba pasando en los hospitales, tomando
quimioterapias, trasportándome de un lugar a otro y haciéndome más madura a tan
corta edad.
Se suponía que a esa
edad tendría que estar viendo mis planes para mi quinceañera, midiéndome el
vestido de mis sueños, revisando el salón de fiesta, haciendo la lista de
invitados, aquel sueño que he tenido desde que era pequeña. Tenía que gozar y disfrutar de lo que me
ofrecía la vida pero sin embargo, me
tocó vivir mi adolescencia en un hospital.
12 de diciembre, yo ya
me encontraba en tratamientos de quimioterapias; tratamientos que eran
sumamente fuertes, me debilitaban totalmente y solo estaba ahí, con un ardor
profundo y con una ganas inmensas de que pronto pasara y volver a retomar
fuerzas para seguir luchando contra esta terrible y horrible enfermedad.
Todo fue tan rápido y
yo seguía sin asimilar todo lo que estaba sucediendo a mí alrededor, las
personas que me rodeaban me daban fuerzas para seguir continuando. Mis fuerzas
las encontraba en Dios aunque también existieron días en los cuales le
reprochaba y le cuestionaba acerca de lo que estaba viviendo, yo no me merecía
pasar por esas situaciones.
Era tan difícil
despertar por las mañanas y ver cómo es que mi cabello se debilitaba, mi cuerpo
tan débil, ver mi rostro demacrado, cansado y ya no ver aquella sonrisa tan
reluciente que me caracterizaba. Sabía que contaba con el apoyo de muchas
personas, familiares y amigos; familiares que llegaron a decir que ellos se
cortarían el cabello por mí y hacerme sentir que no estaba sola en esto, a lo
que yo les respondía con seguridad –“A mí no se me va a caer el cabello, lo
juro”. Ellos siempre respetaron la mayoría de mis decisiones y siempre creyeron
en mí. Hubo una ocasión en la cual me terminaron de convencer y termine por
cortarme el cabello al punto de quedarme a la medida de mis hombros.
Esta situación cada
vez parecía ir más difícil, tuve que asistir a con psicólogos que me ayudaran a
tomar o ver de la mejor manera esta situación.
Y si, efectivamente
todo se puso más difícil y las quimioterapias ya no estaban cumpliendo su
función como debería de ser, y nuevamente caí en el hospital tomando unas
quimioterapias mucho más fuertes las cuales consistían que ser suministradas
por la venas de los brazos pero eran tan fuertes que terminaron quemándose, así
que tuvieron que buscar nuevas alternativas la cual fue poner un catéter en mi
pecho y conectado a una de las venas directas del corazón. Maldito catéter pudo
ser el causante de mi perdición, cuando en una quimioterapia hizo que casi
cerrara mis ojos por completo y ya nunca poder volver a ver a mamá y a toda mi
familia.
Realmente yo no
merecía pasar por todo esto, yo seguía siendo tan pequeña y tan frágil, como se
supone que yo debería de tener fuerzas cuando aún el mundo era tan grande para
mí; fue y será la etapa más dura que me ha tocado vivir en mis 18 años edad
actualmente, ver como mi familia afrontaba esta situación porque nadie se
imaginaba tener que enfrentar una enfermedad así. Tantas fueron las situaciones
buenas o malas por las cuales tuve que pasar para poder forjar el carácter, la
valentía y el amor a la vida que hoy tengo.
Hoy puedo decir con muchísimo orgullo que he vencido el cáncer, claro
existe una posibilidad de volver a caer pero hoy soy más fuerte que nunca, el
miedo me forjo a hacer inquebrantable. Me hizo a sacar lo mejor de mí, gracias
a esto pude ser concientizar a muchas personas, soy testigo de que se puede vencer.
Esta enfermedad me unió y me hizo cumplir mis sueños como lo era tener mi XV, y
no solo tuve una sino dos. Cada una en diferentes situaciones pero con un gran
amor, hay que recordar que somos más fuertes que los problemas o las
situaciones que se nos presentan en la vida y siempre hay que tratar de verle
el lado bueno a todo sin importar lo tan difícil que pueden llegar a ser.
El hospital se
transformó en mi segunda casa, pacientes
y doctores que se convirtieron en mi familia, todos estábamos en un
mismo hogar viviendo la misma situación que nos unía y nos hacía sentir el
mismo dolor del otro, ver como en algunos como es que sus hojas se fueron
cayendo del árbol de la vida como lo hacen en otoño, otros luchando ante toda
adversidad y volviendo a florecer en primavera. Todos pasábamos por las mismas
estaciones pero algunos no pudieron volver a florecer y siempre estarán conmigo
pues de la misma semilla germinamos.
“Yo más allá de verlo como una enfermedad, la vi como una oportunidad de vida”.
Destacadas.
NO TODOS ESTAMOS EN EL MISMO BARCO.
NO TODOS ESTAMOS EN EL MISMO BARCO. No todos estamos en el mismo barco. Estamos en el mismo mar, unos en yate, otros en lancha, otro...
