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Viajando a mundos extraordinarios a través de las letras...

viernes, 11 de diciembre de 2020

Cuento navideño.


Una navidad con Mamá.

Comenzaba un nuevo año, nuevas metas y nuevos sueños por cumplir. Todo parecía ser que sería un año estupendo, lleno de bendiciones y experiencias inolvidables que se vivirían en el transcurso del año. Es cierto, todo parecía ir muy bien, la vida me sonría junto a todos mis seres queridos, dándome esa paz y ese calor en el corazón al saber que estoy rodeada de personas magnificas en mi vida. A inicios de este 20 20 mi vida solía muy ser normal, salir por las calles y tomar aire refrescante para mis pulmones, saludar a las personas y regalar un abrazo cálido a todos aquellos viejos amigos, familiares y conocidos que después de cierto tiempo volvimos a cruzar caminos. Gozar de los  pequeños placeres que me ofrece el mundo, ir a tomar una refrescante y deliciosa cerveza o un delicioso café en compañía de aquellos amigos que siempre han estado para curar mis heridas, sentados en aquella banqueta la cual se acompaña de deliciosas sonrisas y chistes que aligeran el peso del alma, disfrutando de la compañía y el amor recíproco que se siente al lado de todos ellos, disminuyendo por completo  las penas y tristezas que en ciertas ocasiones se presentan en el camino.

Yo en ciertas ocasiones me preguntaba que si alguna vez en mi vida tendría que pasar por acontecimientos históricos o algún otro hecho que marcaría mi vida por completo… Era mi último semestre en preparatoria, tenía que disfrutar por completo aquellos últimos días en aquel salón de clases que durante 3 años se convirtió como en mi segunda casa, hasta que llegó el día que se presenta una noticia que se volvió sumamente impactante a nivel mundial, se decía que en alguna parte del mundo se había desarrollado un virus que se desconocía por completo y estaba ocasionando la muerte de varias personas. Después de aquella noticia las escuelas, centros comerciales y todo aquello que parecía que nunca cerraría, lo estaba haciendo,  pues un temor enormemente se estaba generando en todas las personas así que tristemente el ciclo escolar se tuvo que hacer en casa.

Más de 4 meses de aquella noticia, miles de personas han fallecido a causa de ese invisible y espantoso virus, dejando así  miles de familias incompletas, muchísimos planes sin cumplir y fiestas tristes por aquella falta de ese ser que tuvo que partir. Y pensar que nunca llegaría a nuestra puerta o algún ser cercano a nosotros, creyéndonos inmunes y sintiéndonos inquebrantables ante tal hecho, hasta que toca a nuestra puerta.

26 de octubre del 2020, fecha que transformo por completo mi vida, planes y manera de ver las cosas, gracias a aquel virus que estaba llegando a desordenar todo por completo.

La navidad estaba tan cercas, las casas de fuera estaban llenas de alegría, adornadas con sus hermosas luces y con un pino lleno de bellos adornos. Que tristeza tan profunda sentía por pensar que no lograría colocar aquel pino que por durante tantos años alumbraba y llenaba de colores cada rincón de la casa, aquella estufa que calentaba un delicioso ponche que envolvía con su rico olor toda la casa y lo más importante, mi familia reunida en aquella mesa compartiendo y dándole gracias al creador por que las dulces manos de mi madre había cocinado un banquete delicioso para todos. Mis lágrimas rodaban sin parar después de aquel triste pensamiento que invadía mi cabeza por completo, haciéndome sentir tan débil.

Mi mamá logra observar mis lágrimas y  pregunta ― ¿Qué es lo que pasa?, ¿Por qué lloras?―, con un nudo en mi garganta respondo aquellas pequeñas preguntas ―Nada, solo cosas que me ponen un poco triste―,  inmediatamente salgo de aquel pequeño cuarto que parecía ser el mismísimo infierno.

Paso un mes por completo poco a poco las cosas mejoraron y la alegría estaba volviendo por fin a gobernar de nuevo la casa. Mamá se levantó por fin de aquella cama que parecía ser una tumba en vida,  sus ojos volvían a tener ese color verde y brillaban tanto que le daba una infinita paz a mi alma. Colocamos aquel pino, llenándolo de adornos preciosos y luces que volvían a alumbrar la casa debo de confesar que me sentía tan feliz, tan completa,  pues el adorno más bello y la luz que la da vida a nuestras vidas, estaba sonriendo y volviendo a tener esa magia que no tiene explicación.

Sonría tanto por ver aquel pedacito de luz que se encontraba a un lado de mí y diciendo ― Te amo, nos ha quedado hermoso el pino― mi corazón estañaba de emoción y un sin fin de sentimientos me invadían por completo.

Solo deseo que los regalos que reciba esta navidad, sea la salud para todas las personas que están pasando por esta o alguna otra situación tan horrible, que las oraciones se eleven hacia el cielo y les brinde la sanación a cada uno de los enfermos . Que el nacimiento del niño Dios vuelva a nacer en cada uno de esos corazones que se encuentran tristes, en aquellas familias desunidas y que el amor los transforme.

Que los adornos más bellos sean las sonrisas que les brinden sus familias y que la luz que brille tanto sea la de cada uno de sus corazones, que no importa lo que haya encima de la mesa y los regalos debajo del pino pues hay cosas más importantes como la salud y el amor, que eso no se compara con ningún regalo material.

¡FELICES FIESTAS, DIOS LOS BENDIGA!

 

 

martes, 1 de diciembre de 2020

Fichas Bibliográficas.

 

Fichas bibliográficas.

Libro: El principito.

Autor: Anotine De Saint- Exupery.

Edición: Primera.

Publicación: México

Editorial: Editora Latino Americana, S.A

Año: 1998

Páginas: 99

 

Este libro me  ha dejado el sentido de la vida, que es el amor y la amistad al igual la d, el tiempo  y la entrega hacia las personas que queremos.

Y que a través de los niños podemos observar todo aquello que nos separa por estar enfocados en nuestra vida de “adultos”.

La lección de la fuerza y transcendencia cósmica que podemos lograr gracias a lo frágil que nos hace amar a alguien, dedicarle de nuestro tiempo y hacernos responsables de ese otro ser y someternos a ellos  desde ese amor que les tenemos que permanecer intacto en tiempos de egoísmo, soberbia y vanidad. Que los niños tienen más sabiduría de la cual imaginamos y que nos dejan grandes lecciones.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Libro: El caballero de la armadura oxidada.

Autor: Robert Fisher.

Edición: Primera.

Editorial: Ediciones Obelisco.

Publicación: México.

Año: 1987

Páginas: 93

           

Este libro me enseñó una gran metáfora de la armadura; es lo que usamos para protegernos y aislarnos, convirtiéndose así en nuestra propia prisión. Esa sensación falsa de seguridad que se produce por falta de ausencia sobre la reflexión sobre nuestra propia vida, nuestras virtudes y sobre todo nuestros errores.

Ese error o comodidad de asignarles a los demás la aceptación o motivación, en lugar de buscar las de nosotros mismos que nos hace ser auténticos, esa lucha que tenemos internamente que después nos hacen liberar ese ser poderoso y autentico que somos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Libro: Volar sobre el pantano.

Autor: Carlos Cuauhtémoc Sánchez.

Edición: Primera.

Editorial: Ediciones selectas Diamantes.

Publicación: México.

Año: 2004.

Páginas: 192.

 

Este libro me ayudo bastante con la superación personal, los temas que aborda principalmente son: soledad, pandillerismo, violación, alcoholismo, drogadicción, asertividad, embarazo no deseado, adopción, maltrato familiar, incesto, ataques, burlas y otros…

Son problemas que en la actualidad se presentan muchísimo y por falta de valentía es muy fácil caer en ellos, y aquí nos cuenta experiencias personales acerca de todo eso, hace reflexionar y saber que podemos salir de lo más profundo.

           

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Libro: El buscador.

Autor: Miguel Angel Tenorio.

Edición: Segunda

Editorial: Claudia Reyes Flores.

Publicación: México.

Año: 1999

Páginas: 120.

           

Este libro está compuesto por 8 historias diferentes pero cada una de ellas se te quedan en la piel incrustadas, historias sumamente tristes pero con un objetivo principal, reflexionar sobre la vida y superación personal.

Cada capítulo me ha dejado un marca y una enseñanza, el dolor lo podemos transformar en arte, escritura, pintura y un sin fin de cosas. El autor de este libro, su dolor por el suicidio de su hermana lo transformo en conferencias internacionales, libros, platicas que han rescatado a miles de personas de  las garras del suicidio, ha cumplido con la promesa que le hizo a su hermana en aquel panteón que era hacer concientización de esta terrible situación.

Hay que dejar nuestro legado, nuestra marca pero sin necesidad de alguna tragedia que lo haga historia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Libro: Una navidad diferente.

Autor: María del Refugio Sandoval Olivas.

Edición: Primera.

Editorial: Sispro.

Publicación: México.

Año: 2019

Páginas: 133

           

Un pequeño cuento que nos inspira y nos recuerda lo hermoso que es la navidad, lo importante de compartir y el estar con la familia.

Que no importa la espera durante 11 meses sin ver a nuestros familiares lejanos, al llegar navidad todas las penas se hacen chicas y la felicidad se agranda. La temporada hermosa de invierno donde el pueblo se llena de nieve y se viste de blanco, el olor a ponche que envuelve el hogar y con el pino que alumbra con sus lindas dulces, que hermosa es la navidad.

martes, 24 de noviembre de 2020

Cuento: EL MIEDO ME HIZO FUERTE E INQUEBRANTABLE.

El miedo me hizo fuerte e inquebrantable.

Era un lunes por la mañana y la alarma sonó –Tin,ton, tin, ton- recuerdo que desperté y lo primero que mire fue un hermoso amanecer, lleno de luz y escuchaba cantar a los pájaros que volaban muy cercas de mi ventana, sabía que sería un buen día.

Me levanté de la cama y me dirigí a tomar una ducha para luego portar mi uniforme y dirigirme a la escuela. Mientras tomaba mi ducha escuchaba canciones, esas que tan buen de humor me ponen y disfrutaba de mi baño mientras pensaba en que hoy vería a mis amigos después de un largo fin de semana.

Salí de mi baño y volteé a ver mi reloj, marcaban las 7:40 a.m. e inconscientemente grité: ¡Maldita sea, llegaré tarde a la escuela!, salí rápidamente del cuarto tomando con gran apuro mi mochila, despidiéndome de mamá mientras ella decía: “Con cuidado hija, que te vaya bien , te amo”, salí de casa a paso veloz con dirección hacia a la escuela y al mismo tiempo apreciaba un poco de esa hermosa mañana que el Señor me había regalado, saludando a los perritos que me encontraba en mi camino.

Por fin llegue a mi destino, salude a mis buenos amigos y platicamos un poco en lo que esperábamos la llegada del  profesor al aula. Se terminaron las clases, me despedí de mis amigos diciéndoles: “Que tengan buen día, nos vemos mañana”, di la vuelta y comencé a caminar hacia mi casa con una gran sonrisa en mi cara pues había sido un excelente día en la escuela. Llegué a casa y mamá como siempre, me esperaba con una gran sonrisa acompañada de un fuerte abrazo y con un olor estupendo de comida que hacía que mis tripas enloquecían.

Mientras comía en compañía de mi familia, platicábamos de viejos chistes, algún chisme nuevo, el cómo nos fue en la escuela o simplemente de algún recuerdo viejo que aún nos causaba risa como el primer día, al terminar de comer me dispuse a lavar los platos que se habían ensuciado para luego tomar un pequeño descanso y comenzar a hacer mis tareas

Se llegó la noche, era hora de dormir para así poder descansar un poco más y retomar nuevas fuerzas para al siguiente día, recuerdo que me acosté agradeciendo por todo lo bueno que pase, estaba muy contenta pues mi día fue estupendo aunque en la mañana se me hizo tarde un poco y reí de todo las ocurrencias que pase en la escuela, me dispuse a tomar mi siesta y saber que el día siguiente sería igual o mejor que este.

Al día siguiente volvió a despertarme mi alarma solo que en esta ocasión no se me hizo tarde, con mucha tranquilidad nuevamente comencé a prepárarme y mire mi calendario, estábamos a punto de terminar el mes de noviembre y estaba muy feliz pues se venían fechas importantes como lo son la navidad, año nuevo y esas fiestas importantes que disfruto gozar en compañía de mis seres queridos. Total, me dirigí a la escuela y básicamente sucedió lo mismo que un día anterior, llego nuevamente la noche y ansiaba poder dormir pues había sido un día cansado y un dolor de cabeza me había acompañada toda la mañana, realmente no lo preste atención pues era un dolor común pero realmente no sabía lo que me depararía ese dolor de cabeza…

 Por fin llego el viernes y yo seguía teniendo esos dolores de cabeza cada vez más fuertes y ahora estaban acompañados de un fuerte dolor de espalada, así que decidí platicarle a mi mamá a lo que ella dijo que el día siguiente iríamos de inmediato al hospital.

Fue un domingo 29 de noviembre cuando comenzó todo esta terrible pesadilla, fue ahí donde más de 20 doctores  de todo tipo de especialidad, me checaron y ninguno podía decirme con exactitud qué es lo que yo tenía, me sentía desesperada y con mucho miedo pues nadie me aseguraba que yo no estaba en riesgo. Mi madre con su voz un poco quebrada y asustada les preguntaba: “¿Qué es lo que pasa?, ¿Por qué nadie nos dice nada?, a lo que un doctor muy amable y con un poco de afecto respondió a la inquietud de mi madre: “No pasa nada grave señora, solo necesitamos más estudios porque no podemos saber con exactitud qué es lo que le pasa a su hija”.

Pasaron las horas y yo sentía que el tiempo iba despacio, tomando su propio ritmo y con una angustia acompañada de mi madre sujetándome tan fuerte de mi mano me decía: “Calma hija, todo estará bien veras que en unas cuantas horas más iremos a cenar una comida riquísima que preparare para toda la familia”. Mi madre siempre sabia como controlar mis miedos, pues siempre ha sido mi mayor apoyo desde que papá ya no se encargaba de la casa, ejerciendo su papel como una guerrera luchando contra toda marea.

Llego ese doctor que desde un inicio se presentó muy amable y muy generoso, se acercó y nos dijo: “Tengo noticias y honestamente no son muy buenas, entre todos los doctores optamos por hacerle una biopsia a su hija”, mi mamá sorprendida por no saber qué era eso, le pregunto y el doctor nuevamente le respondió-“Una biopsia es una pequeña abertura que le haremos del lado izquierdo de su cuello ya que es ahí donde se le ha desarrollado una pequeña bolita que nos causa bastante miedo,  para así poder hacer los estudios y saber qué es lo que pasa”-, -“así que por el momento solo le daremos un pequeño medicamento en lo que ustedes pagan para poder hacer ese estudio”-. Tanto como mi madre y yo quedamos totalmente  impactadas, dimos las gracias y salimos tan apresuradas llamando y avisando de lo que había pasado,

En el camino hacia casa entre medio de la oscuridad solo pasaba por mi mente todas esas palabras que había dicho aquel doctor, una por una y cada vez me costaba más entender que quizá mi vida estaba en riesgo ya que vi ese miedo en los ojos del doctor.

A la mañana siguiente después de pasar un día muy triste una noche anterior, pensando en que si tendríamos ese dinero para poder hacer ese estudio que tanto miedo le tenía, cuando de pronto el sonido de la puerta de mi cuarto interrumpió esos pensamientos que pasaban rápidamente por mi mente de pronto voltee, era mi mamá que estaba a un lado de ella y puede ver que tenía el dinero. Salimos con dirección al hospital y con una pequeña oración al entrar para pedirle al creador que todo estuviera bien. Me hicieron el estudio y no puedo negar que me sentía muy asustada. Al tercer día llegaron los resultados ya que tuvieron que volver a pagar para que los entregaran más rápido, pero aun si tuvimos que esperar algunos días para que un doctor especializado pudiera darles lectura.

Día 5 de diciembre del 2016, fecha que siempre existirá en mi memoria…

Recuerdo que tuvieron que trasportarme a otra ciudad en ambulancia por parte del hospital para que ahora si pudiéramos saber qué es lo que pasaba y saber esos resultados que desde un inicio yo te tenía miedo de saber. Al entrar a un nuevo hospital hacia que mis miedos crecieran un poco más y mi mama nuevamente estaba ahí para controlarlos. Nos recibió la doctora que era la encargada de estar con nosotros y darle lectura a mis estudios, cuando esta se disponía a leerlos puedo recordar con exactitud cada uno de sus gestos en su cara, con expresiones de asombro y me dirigía la mirada un tanto nerviosa, rápidamente me di cuenta que efectivamente nada estaba bien.

-“Diana, ya tienes 14 años, edad que es suficiente para saber qué es lo que pasa. Tienes Cáncer y va avanzando muy rápido, necesitamos empezar con urgencia un tratamiento”-, al terminar de escuchar esto me quede totalmente en blanco, sin reacción alguna.  Mientras que mi mamá en compañía de mi papá, lloraba y le pedía a la doctora que le dijera que era una pequeña broma, que los estudios quizá estaban mal.

Pasaron los minutos y yo seguía sin procesar aquellas palabras que habían salido de la boca de la doctora que fueron muy claras y directas, esas palabras que no voy a olvidar nunca.

Después de muchos minutos después de aquella tremenda noticia, caí en cuenta de lo que estaba sucediendo. ¡TENIA CÁNCER!, y miles de preguntas comenzaron a surgir dentro de mi cabeza, ¿Cuánto tiempo me queda?, ¿Me iré a morir tan joven? Y un sin fin de preguntas.

Salimos del hospital, nadie hablaba en el camino pues era un momento tan doloroso para todos, como que es de un día a otro tu vida puede cambiar en cuestión de segundos y una nueva enfermedad que puede ser mortal estaba invadiendo todo tu cuerpo.

Pasaron los días y la mayoría de las personas me decían el típico “Échale ganas”, “todo va a estar bien”, “No te preocupes, tú puedes con esto”. Como todo iba a estar bien, tenía cáncer y toda mi adolescencia se me estaba pasando en los hospitales, tomando quimioterapias, trasportándome de un lugar a otro y haciéndome más madura a tan corta edad.

Se suponía que a esa edad tendría que estar viendo mis planes para mi quinceañera, midiéndome el vestido de mis sueños, revisando el salón de fiesta, haciendo la lista de invitados, aquel sueño que he tenido desde que era pequeña.  Tenía que gozar y disfrutar de lo que me ofrecía la vida  pero sin embargo, me tocó vivir mi adolescencia en un hospital.

12 de diciembre, yo ya me encontraba en tratamientos de quimioterapias; tratamientos que eran sumamente fuertes, me debilitaban totalmente y solo estaba ahí, con un ardor profundo y con una ganas inmensas de que pronto pasara y volver a retomar fuerzas para seguir luchando contra esta terrible y horrible enfermedad.

Todo fue tan rápido y yo seguía sin asimilar todo lo que estaba sucediendo a mí alrededor, las personas que me rodeaban me daban fuerzas para seguir continuando. Mis fuerzas las encontraba en Dios aunque también existieron días en los cuales le reprochaba y le cuestionaba acerca de lo que estaba viviendo, yo no me merecía pasar por esas situaciones.

Era tan difícil despertar por las mañanas y ver cómo es que mi cabello se debilitaba, mi cuerpo tan débil, ver mi rostro demacrado, cansado y ya no ver aquella sonrisa tan reluciente que me caracterizaba. Sabía que contaba con el apoyo de muchas personas, familiares y amigos; familiares que llegaron a decir que ellos se cortarían el cabello por mí y hacerme sentir que no estaba sola en esto, a lo que yo les respondía con seguridad –“A mí no se me va a caer el cabello, lo juro”. Ellos siempre respetaron la mayoría de mis decisiones y siempre creyeron en mí. Hubo una ocasión en la cual me terminaron de convencer y termine por cortarme el cabello al punto de quedarme a la medida de mis hombros.

Esta situación cada vez parecía ir más difícil, tuve que asistir a con psicólogos que me ayudaran a tomar o ver de la mejor manera esta situación.

Y si, efectivamente todo se puso más difícil y las quimioterapias ya no estaban cumpliendo su función como debería de ser, y nuevamente caí en el hospital tomando unas quimioterapias mucho más fuertes las cuales consistían que ser suministradas por la venas de los brazos pero eran tan fuertes que terminaron quemándose, así que tuvieron que buscar nuevas alternativas la cual fue poner un catéter en mi pecho y conectado a una de las venas directas del corazón. Maldito catéter pudo ser el causante de mi perdición, cuando en una quimioterapia hizo que casi cerrara mis ojos por completo y ya nunca poder volver a ver a mamá y a toda mi familia.

Realmente yo no merecía pasar por todo esto, yo seguía siendo tan pequeña y tan frágil, como se supone que yo debería de tener fuerzas cuando aún el mundo era tan grande para mí; fue y será la etapa más dura que me ha tocado vivir en mis 18 años edad actualmente, ver como mi familia afrontaba esta situación porque nadie se imaginaba tener que enfrentar una enfermedad así. Tantas fueron las situaciones buenas o malas por las cuales tuve que pasar para poder forjar el carácter, la valentía y el amor a la vida que hoy tengo.  Hoy puedo decir con muchísimo orgullo que he vencido el cáncer, claro existe una posibilidad de volver a caer pero hoy soy más fuerte que nunca, el miedo me forjo a hacer inquebrantable. Me hizo a sacar lo mejor de mí, gracias a esto pude ser concientizar a muchas personas, soy testigo de que se puede vencer. Esta enfermedad me unió y me hizo cumplir mis sueños como lo era tener mi XV, y no solo tuve una sino dos. Cada una en diferentes situaciones pero con un gran amor, hay que recordar que somos más fuertes que los problemas o las situaciones que se nos presentan en la vida y siempre hay que tratar de verle el lado bueno a todo sin importar lo tan difícil que pueden llegar a ser.

El hospital se transformó en mi segunda casa, pacientes  y doctores que se convirtieron en mi familia, todos estábamos en un mismo hogar viviendo la misma situación que nos unía y nos hacía sentir el mismo dolor del otro, ver como en algunos como es que sus hojas se fueron cayendo del árbol de la vida como lo hacen en otoño, otros luchando ante toda adversidad y volviendo a florecer en primavera. Todos pasábamos por las mismas estaciones pero algunos no pudieron volver a florecer y siempre estarán conmigo pues de la misma semilla germinamos.

“Yo más allá de verlo como una enfermedad,  la vi como una oportunidad de vida”. 

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